Aprendiendo a ser malo con: Bob Patiño





Hola otra vez. Les doy la bienvenida a la sección del martes con una pregunta:

¿A ustedes que les gustan de los villanos?

Ya sé que algunos me van a decir: pero Jess, a mí como que no me convencen los malos. Se supone que para eso son malos, para que no nos gusten.

Sí, yo entiendo que los antagonistas están hechos para no agradar, pero existen algunos casos en los que el personaje malvado se gana nuestra estima, al grado que deseamos que consiga su propósito y por fin se libre del fastidioso personaje principal. Tal es el caso de: Bob Patiño.

No sé ustedes, pero hay ocasiones en donde de verdad pienso que lo mejor es que el ex ayudante de Kusty se encargue de Bart Simpson. Vamos, ¿Han visto al niño? Es un completo caso perdido. El chico tiene una actitud desafiante, irritante, es un perezoso de lo peor (ya te quiero ver como tu padre), travieso, embustero, en fin. Podría quedarme describiéndolo durante toda la entrada, pero ese no es el caso; el chiste es que el niño es una amenaza y, hay ocasiones en que de verdad quisiera ver que los sueños de su némesis se cumplieran (omitan el especial de noche de brujas).

Ahora, por un lado tenemos a Bob Patiño, el ex ayudante de Krusty y convicto, que busca venganza contra el niño que desenmascaro su plan de hundir a su antiguo jefe. Díganme, ¿Qué sabemos de él?

Conocemos todo sobre Bart, y aunque no lo crean también existen muchos datos sobre su contraparte. Desde sus estudios (egresado de Yale), hasta los nombres de su familia y sus preferencias políticas (republicano). Bob Patiño no es un completo extraño para nosotros, y por eso es que pueden llegar a ser comprensibles (y en algunos casos hasta justificable) sus acciones para una parte de nosotros.

El sujeto paso años y años en una cárcel, y todo gracias a un niño que (desde mi punto de vista) tuvo un golpe de suerte.

¿No se sentirían igual de frustrados si fueran él?

Bueno, eso es justo lo que hace a Bob Patiño un buen villano. El tipo es malo, lo sabemos, pero también sabemos que Bart no es tan inocente como aparenta, lo que desencadena que uno sienta cierto grado de lastima hacia el convicto. Esa mezcla entre comprensión y repulsión forman lo que se conoce como empatía. Un estado en el que, aunque no compartamos los ideales de una persona, entendemos porque actúa como lo hace y podemos llegar a sentir pena por él.

Yo lo sostengo y tú lo golpeas, Bob

Ahora, tras explicar eso les preguntó, ¿Qué les atrae más, un villano del que no sabemos nada y que solo está para ser odiado, o un antagonista que nos da tanto datos buenos como malos, y nos deja la elección de amarlo u odiarlo?

Cada quien tiene una opinión diferente. Por mi parte, siento que depende mucho del tipo de historia que deseamos hacer.

Y bien, ¿Qué tipo de villano les agrada?

Si no están muy seguros de su decisión, no se preocupen. La semana que viene les voy a traer la otra cara de la moneda.

Así es, tocara hablar de los villanos entre las sombras. Sí desean saber de qué va el asunto con ellos, los invitó a leer la entrada de la siguiente semana.


                                            
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Y por si se lo preguntan, esta va a ser una mega serie de entradas que, si son de los que les gusta darle un buen tratamiento a los villanos, no se la pueden perder.


Nos vemos la semana que viene.

Jess Castz

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