Creando fantasía: el problema eje





Ha llegado el martes fantástico a la página, y para comenzar con el pie derecho toca hablar sobre un tema que parece agobiar a todo escritor de este imaginativo subgénero. 

Pero antes, una pregunta. ¿Quién no ha dudado de la idea principal de su historia?

Cómo te dije en la entrada sobre correcciones, yo soy una fanática consumada de estar cambiando el problema eje de mis historias. No me cuesta trabajo cambiar de parecer sobre una subtrama, personaje, escenario, e incluso, si no me convence por completo, puedo modificar la trama casi en su totalidad. 

Desde ahora te lo aclaro. Ese tipo de actitudes tienen sus pros y contras, más contras si tú objetivo es publicar alguno de tus libros.

Si ya de por sí las dudas son muchas cuando uno escribe no ficción o libros de consulta, ¿Cómo crees que terminan los autores de fantasía? Desde mi punto de vista, siento que las dudas aumentan de forma significativa, y uno de los puntos que me cuesta más trabajo respetar es el problema eje. 

Claro que no todos somos iguales, y no es necesario que a ti se te dificulte el mismo punto. 
Por si las dudas, dejaré por aquí unos cuantos consejillos que puede te ayuden, por si en algún momento te cruzas con esas dudas y deseas cambiar una buena parte de tu historia.

1. -Antes de escribir, arma un bosquejo de la trama. 

Si todavía no has comenzado con la labor de escritura, ¡estás de suerte! Todo lo que tienes que hacer es delimitar bien tu problema eje y, apegarte a él y a tus subtramas a capa y espada. 

Olvídate de las dudas y ponte a escribir con un ritmo constante. Así es más sencillo que dejes de lado lo temores y la trama comience a fluir sola. 

¿Y si no me sirve? 

Sí pasados más de cinco capítulos todavía tienes esas dudas, tienes de dos. O le pides a algún conocido que le guste la fantasía que te lea, o lo dejas por la paz.

En lo personal, yo soy partidaria de la primera opción, sobre todo porque antes me alocaba y desechaba las ideas como pañuelos; pero desde que una de mis amigas leyó algo y me corrigió un par de cosas, me di cuenta de que no todo lo que hacía era malo y que a veces sólo necesitaba una guía para encontrar el rumbo de mi problema y, seguir las indicaciones al pie de la letra. 

2. -Si ya empezaste a escribir, vuelve sobre tus pasos.

A casi todas las personas les pasa que, avanzada una novela, se dan cuenta de que ya no les gusta para dónde va su historia, y eso es muy normal. Creerlo, la mayor parte de mis amigos escritores lo han padecido. 

Para este caso, lo que te sugiero es releer lo que llevas y, si tienes un buen ojo, identificar que no te gusta de la trama. ¿Usaste un escenario que ni habías planeado? ¿Apareciste un personaje antes de tiempo? Mientras lees, anota lo que no te convence, puede que eso es justo lo que falla. 

¿Y si no me sirve?

Si sientes que aún y con la revisión algo se te está pasando, opta por acercarte a algún amigo o conocido que escriba y, pídele que lea lo que llevas hecho. A veces cuesta trabajo ver nuestros fallos, por lo que acudir a otros escritores nos puede dar un panorama más completo a nuestra trama. 

Si puedes, facilitarle los puntos que no te gustaron para que ponga mayor atención a ellos. O si quieres mandarlo sin ellos también vale, ya que si te sugiere cambiar algo de lo que no te gusto, entonces de verdad es muy floja esa parte o no aporta nada.

3. -Si ya terminaste de escribir, date un tiempo. 

Siempre pasa. Acabas de terminar una historia y te pones a pensar en lo horrible que es y en la cantidad de tonterías que le metiste. ¿Quién eres tú para estar hablando de fantasía? ¿Cómo se te ocurrió pensar que eras capaz de crear un mundo de la nada? Tus personajes apestan. Tu historia es aburrida y, los defectos no terminan. 

Calma. No seas tan duro con tú trabajo. A esos pensamientos negativos se les llama “síndrome del impostor”. Si quieres saber más del tema, te dejo un enlace abajo.
El síndrome del impostor.

Si ya sabes de qué van esos pensamientos, te sugiero que antes de borrar tu trabajo de uno, dos, cinco, diez años, primero dejes reposar la historia y, tras unos tres meses o más le des una leída con fines de entretenimiento. 

¿Y si no me sirve? 

No pasa nada. Para eso existen los lectores beta. Si no le ves mucho futuro a tu historia, puede que ellos sean capaces de ayudarte a encontrar aquellos datos entretenidos que te impulsaron a terminar de escribir. 



Y aquí termina la entrada de hoy. Ya saben, no me voy sin mis preguntas de rigor.

¿Te has encontrado con alguno de estos problemas? ¿No estás seguro de tu problema eje? 

Recuerden que las asesorías están activas, así que si necesitan una mano con eso estoy a un correo electrónico de distancia. Si les gusta la entrada, son bienvenidos a compartir o darle like en redes o, si quieren pueden dejar algún comentario en la caja de abajo. La newsletter sigue abierta, así que si quieren saber que cosas nuevas trae la semana les sugiero que se anoten. 

Nos leemos otro día.

Bye bye.

Jess Castz

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