Aprendiendo de finales con: Tokyo Babylon






Supongo que algunos ya sospechan lo que les voy a decir, pero por si las dudas, ya saben. Pura claridad.

Hemos llegado al último tema de esta mega serie de finales, y aunque no lo crean voy a cerrar con un tipo de final que, desde mi punto de vista, aunque no haga llorar como el lacrimoso, puede dejar en el espectador un sentimiento de tristeza que va a tardar unos cuantos días en abandonarlos.

Ya están advertidos. Estos finales no son para los débiles de corazón.

Con ustedes, representando a los finales tristes o, como me gusta llamarlos, pozos sin fondo: Tokyo Babylon.

Iniciamos.


La historia comienza con Subaru (no, el coche no), un chico de 16 años un tanto tímido y calmado. El muchacho, a pesar de su edad, vive solo con su hermana (de nombre Hokuto) en la gran ciudad de Tokio.

Aun y con lo joven que es, Subaru pertenece a una de las familias de Onmyōdōs[1] más poderosas de todo Japón: los Sumeragi. A la muerte de sus padres, él se convierte en la cabeza del clan y su deber es usar aquellos poderes que se le otorgaron para ayudar a las personas.

Contrario a su hermano, Hokuto es mucho más abierta y extrovertida, lo que choca por completo con su gemelo (así es, Subaru y ella son gemelos). Adora cocinar y, cuando ambos conocen al que llega a ser el tercer protagonista de la serie, Seishirō, alienta a su hermano a pasar más tiempo con él.

Por supuesto, conforme avanza la historia se van a dar cuenta de que el papel de Seishirō es mucho más importante de lo que al principio parece, desencadenando toda una serie de problemas que provocan un muy cruel final de la serie.

Y antes de que me digan algo los conocedores del trabajo de las CLAMP, sí. Me estoy basando en él manga de la historia, porque el anime de esta consta únicamente de dos OVA´s, y no se llega al desenlace que toca la trama original.

Ahora sí, prepárense para el final.

Llegando a las últimas páginas de la historia, nos encontramos con la revelación del secreto de Seishirō.

Es cierto, está enamorado de Subaru, pero a causa de su promesa y del hecho de que no reconoce el sentimiento como tal, este no puede hacer nada por salvarlo del destino que le tiene preparado. Sabiendo lo que le espera a su hermano, Hokuto se presenta ante el hombre y, tras una plática con él, pone punto, aunque no tan final, al dilema de ambos.

Claro, no les voy a decir cómo es que resulta su reunión (No spoilers). Lo que sí puedo decirles es que esta historia no termina aquí.

Los tres amigos felices... No por mucho.

Como les dije arriba, esto solo desencadena toda una serie de problemas de los que conocemos sus consecuencias en, lo que podría decirse, posee parte de la continuación de la trama: él manga y anime de X/1999.

Aquí volveremos a encontrarnos con Subaru (ya más grande) y Seishirō.

Su relación está destruida, y ahora los dos son enemigos acérrimos en una lucha en la que se profetizo, tendrían que reencontrarse y terminar con lo que dejaron pendiente hace años.

Y ustedes se preguntaran, ¿Qué tiene esto de triste?

Mis queridos lectores, solo les diré esto… Cómo si no me conocieran.

¿De verdad creen que los voy a privar de ver o leer una de las tramas que porta más sucesos dolorosos a cuestas? Claro que no.

Ya les dije, esto no es la clasificación lacrimosa, y aunque se van a encontrar con sucesos que saltaran las lágrimas de más de uno, esto está diseñado para dejarlos pensando. Mi teoría es que las autoras deseaban hacer algo así como una historia contrafactual, dejando el “¿Qué pasaría si?” impreso en cada una de sus páginas, dándole mayor significado al final que les espera a estos amigos.

Nos entregan varios momentos de camaradería y amistad, para dejarnos con la duda de que habría ocurrido si las cosas hubieran resultado diferentes.

Por supuesto, en el caso del final triste lo que tiene que predominar es justo ese punto. ¿Se podía cambiar lo que paso? ¿Qué hubiera ocurrido si los protagonistas no hubieran tomado esas decisiones? Estas y otras preguntas son las reinas dentro de un punto final pozo sin fondo, además del hecho de que nada termina bien para ninguno de los personajes principales.

Han usado todas sus cartas, ahora es tiempo de pagar por los errores. Y créanme, hay cosas mucho peores que las que se pueden ver en las películas de terror.

Esta clase de finales pueden encontrarlos en: Tomos únicos casi siempre (En el caso de la no ficción) y sagas con tintes depresivos o claustrofóbicos para el lector (para ficción). En la fantasía se hacen más presentes dentro del subgénero del Grimdark (La primera ley y el tomo uno de Juego de tronos) aunque también existen algunas historias de realismo mágico que emplean estos desenlaces (Pedro Páramo y Aura). En ciencia ficción se pueden encontrar en lo post apocalíptico o distópico. Con el terror te lo encuentras a la vuelta de la esquina, sobre todo en textos que tiran mucho a la onda de Lovecraft.

Ahora, si quieren ver animes que vayan para este tipo de finales, primero lean (LEAN) Tokyo Babylon y luego, si se sienten con ánimos de seguir, pueden darle una ojeada a estos.

5 Centimeters Per Second

—La tumba de las luciérnagas (¡Cuidado! Combina final lacrimoso con triste)

—Ayashi no Ceres

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Ahora sí, me despido.

Las puertas se cierran.

Nos vemos.



[1]  Onmyōdōs: Mezcla de conocimientos, entre ellos ocultismo, herbolaria, ciencias y algo de esoterismo.  

Jess Castz

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