Cinco reglas del terror psicológico que necesitas conocer




Llega el martes de terror y esta vez viene con unos consejos que, si les gusta o escriben este género, podría interesarles mucho.

Básicamente porque, como les dije en los podcast que hice y que están basados en terror, no es lo mismo hablar del miedo a algo físico a hablar de una idea terrorífica que azota a tu protagonista.

Ahora sí. Comenzamos.


1. - Tienes que darle una forma concreta a tu miedo

Y no. Con esto no me refiero a que la pongas como algo físico. Antes de poder desarrollar tú historia, lo que tienes que hacer es saber de qué vas a hablar. ¿Tú antagonista es un fantasma? ¿Es una persona idealizada? ¿Es la idea de un miedo materializado?

Un ejemplo de un miedo bien plasmado es “El proyecto de la bruja de Blair”.

Aquí los protagonistas escuchan la historia de lo que hizo la mujer y como murió, y ya cuando entran en el bosque es que comienzan a sugestionarse con la leyenda, además de que los ayuda un poco el hecho de que se pierden. Cuando se encuentran con aquella figura medio tejida por entre los árboles, ellos ya están demasiado temerosos como para pensar con claridad y comienza la pesadilla.

Si no me creen, vean la película. Ese sí que es terror psicológico a toda regla, sobre todo porque nunca se ve a la dichosa bruja y no sabemos si en verdad existe o si los jóvenes solo se dejaron llevar por el miedo.


2. - Tensión al máximo

Como aquí no podemos hacer mucho uso de un antagonista en forma, hay que elevar los niveles de misterio en torno a los personajes y/o los protagonistas. Para ello tienen que hacer uso de varios elementos clásicos del terror.

—La oscuridad.                                              —Espacios cerrados.
—Desvaríos de la mente.                               —Ruidos provenientes de ningún lugar.
—Sugestiones.                                     
—Leyendas que parecen tener un fundamento real.
—Narración en contrarreloj, etc.


3. - Un escenario idóneo

¿Quieres que tu historia se desarrolle en una escuela, a plena luz del día? Supongo que se puede, pero te va a costar trabajo atemorizar a tu lector, ¿Prefieres situarla en un parque de diversiones repleto de gente? Mmm, no creo que funcione, ¿Mejor cambias a una calle a medianoche? Perfecto. Ahora si hablamos el mismo idioma.

Sí, yo sé que muchos me van a decir que ya está muy visto eso de atemorizar gente en una calle cuando el reloj marca las 12, pero véanlo de este modo: en el mundo ya se contaron todas las historias que se tenían que contar. No hay más ideas originales. Todo lo que te queda es reciclar una idea y darle un punto de vista diferente.

Acuérdense que no somos iguales, y eso también se aplica al momento de contar una historia de terror. Si no me creen, pregúntenle a la pobre de Nicole Kidman en su papel de Grace en la película de “Los otros”. El lugar donde rodaron la película estaba supertenebroso con toda esa niebla y los sitios oscuros, y eso junto con lo que viven ella y los niños en la casona ayudó mucho a llevar a buen puerto la historia.


Nop. No importa lo que digan, no pienso salir en una noche así.

4. - No reveles todo

Así es. Ni aunque termines de escribir tu cuento o novela, des todas las respuestas. Esto está basado en términos de intriga que ayudan a los escritores a regular los datos, todo esto a modo de que los lectores guarden la trama por más tiempo en sus cabezas. Ya sea para plantearse que tipo de secretos escondiste o por el simple hecho de que los impactó el hecho de que algo quedara en las sombras.

Si quieren saber más del misterio y de la tensión, les dejo una entrada bastante completa sobre ambos temas.



5. - ¿Algún objetivo por el cual vivir?

Uf. Cuantas veces no hemos visto personajes que solo están en una historia para que el
autor desquite con ellos sus impulsos homicidas (No todos. Solo unos cuantos). No sé ustedes, pero yo prefiero un relato con un solo personaje y un antagonista, que uno con varios personajes que van a terminar siendo “escabechados” por el malo y/o por otro villano.

Con esto en mente me voy a la siguiente pregunta, ¿Los personajes de verdad tienen un motivo para sobrevivir? Familia. Hijos. Una pareja. Amigos que los estiman mucho. Alguien o algo que los necesite o que tengan que hacer con desesperación antes de morir.

Si su respuesta es no o los motivos de vida no les convencen, y están hablando de un protagonista, entonces tal vez deban plantearse el hecho de que puede no salir con vida de su odisea. Igual que la pobre de Eleanor Lance (Julie Harris), en la adaptación del libro de Shirley Jackson “La maldición de Hill House”. Una novela y película que los hará dudar hasta de la misma cordura de su protagonista.



Y con esto termina la entrada de este martes. Acuérdense que el miércoles acaramelado viene, así que no se les olvide dar una vuelta por aquí mañana.

Ahora sí, las preguntas de rigor. ¿Conocen alguna otra película que se maneje dentro del terror psicológico? ¿Y qué me dices de novelas y cuentos? ¿Alguna vez han intentado escribir algo como esto?

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Nos leemos después.

El club levanta la sección.

Jess Castz

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