Nueve inicios de novelas de fantasía




Ya estamos a casi un mes de terminar el año. No sé ustedes pero a mí se me fue superrápido este 2017, sobre todo por la de cosas que me puse a hacer y los proyectos que inicié.

Muchas cosas pasaron en el año, entre ellas las lecturas de, ¡más de 52 libros!

Superé con creces mi nivel de historias descubiertas y, en honor a ello les voy a compartir nueve inicios de novelas de fantasía. Nada más un comentario antes de que comiencen a leer: estas novelas son algunas de las que más me han gustado, pero no componen todos los libros de fantasía que toqué en el año (tendría que traerles una segunda parte del listado para abarcarlas) . Muchas ya tienen tiempo que las leí, pero como las volví a tocar en el año por eso las estoy incluyendo en el listado.

Si quieren sugerirme alguna aventura o si quieren contarme su experiencia con cierto libro, no sean tímidos y déjenme sus comentarios. Ahora que si vienen de leer otras entradas en la página y ya están enganchados con el contenido, ¿por qué no se suscriben a la newsletter? Así les será más fácil seguir las actualizaciones y material nuevo.

Ya no los distraigo, disfruten la lectura.



Cien años de soledad, de Gabriel García Márquez

Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo.



El Hobbit, J.R.R. Tolkien

En un agujero en el suelo, vivía un hobbit. No un agujero húmedo, sucio, repugnante, con restos de gusanos y olor a fango, ni tampoco un agujero seco, desnudo y arenoso, sin nada en que sentarse o que comer: era un agujero-hobbit, y eso significa comodidad.



El señor de los Anillos, J.R.R. Tolkien

Cuando el señor Bilbo Bolsón de Bolsón Cerrado anunció que muy pronto celebraría su cumpleaños centesimodecimoprimero con una fiesta de especial magnificencia, hubo muchos comentarios y excitación en Hobbiton.


Si se mueve le corren, ¿Ok?


Canción de hielo y fuego, George R.R. Martin

—Deberíamos volver y a —instó Gared mientras los bosques se tornaban más y más oscuros a su alrededor—. Los salvajes están muertos.

—¿Te dan miedo los muertos? —preguntó ser Waymar Royce, insinuando apenas una sonrisa.

—Los muertos están muertos —contestó Gared. No había mordido el anzuelo. Era un anciano de más de cincuenta años, y había visto ir y venir a muchos jóvenes señores—. No tenemos nada que tratar con ellos.



El nombre del viento, Patrick Rothfuss

Volvía a ser de noche. En la posada Roca de Guía reinaba el silencio, un silencio triple.



La Voz de las Espadas. La primera ley, Joe Abercrombie

Logen se internó de un salto en la espesura; sus pies descalzos resbalaban y patinaban sobre la tierra húmeda, la nieve fundida, las agujas de pino mojadas; el pecho le ardía al respirar, la sangre le retumbaba en la cabeza. Tropezó, cayó de costado y a punto estuvo de abrirse el pecho con su propia hacha; inmóvil, jadeando, escrutó el sombrío bosque.




El Color de la Magia. Mundodisco I, Terry Pratchet

En un lejano juego de dimensiones de segunda mano, en un plano astral ligeramente combado, las ondulantes nieblas estelares fluctúan y se separan.

Vamos...



El Castillo Ambulante, Diana Wynne Jones

En el reino de Ingary, donde existen cosas como las botas de siete leguas y las capas de invisibilidad, ser el mayor de tres hermanos es una desgracia. Todo el mundo sabe que el mayor es el que fracasa primero, sobre todo si los tres salen a buscar fortuna.



La Historia Interminable, Michael Ende




Ésta era la inscripción que había en la puerta de cristal de una tiendecita, pero naturalmente sólo se veía así cuando se miraba a la calle, a través del cristal, desde el interior en penumbra.


Jess Castz

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