Historias de fantasmas, ¿tentación o gusto?



¿Quién está listo para una dosis de miedo? Espero que hayan respondido que sí, porque la entrada de esta semana les va a poner los pelos de punta. Literal.

Y antes de comenzar, una pregunta: ¿Creen en fantasmas?

La mayor parte de las personas se limitan a negar e incluso lanzan un par de risitas nerviosas antes de irse, lo sé porque para hacer mi tesis de licenciatura sobre el terror en la literatura, me puse a investigar sobre las creaturas más populares que habitaban aquellos profundos y oscuros rincones de la mente. Por supuesto, no podían faltar los fantasmas, y gracias a lo que vi y escuche sobre ellos es que me decidí a hacer esta entrada.

Por qué, ¿Quién no ha escuchado una buena historia de fantasmas a la luz de las velas?
Vamos. Todos hemos caído en la tentación en algún momento, ya sea cuando nos encontramos rodeados de amigos y se da el ambiente idóneo o estamos en familia y no queremos parecer los cobardes entre todos los primos, pero todos cometemos el mismo error y, en algunos casos, parecemos no entender porque aun y cuando no podemos dormir o nos cuesta trabajo salir al baño en las noches, insistimos una y otra vez con el tema.

No lo nieguen. Todos tenemos nuestro talón de Aquiles y, lo queramos o no, sufrimos de miedos a algo en específico. Un temor que podría salir a la luz en cualquier momento, dentro de alguna historia macabra.

Y como no quiero hacer esta entrada super larga, aquí los dejo con una clásica leyenda de fantasmas que tiene mil y un variantes, aunque el resultado es y sigue siendo el mismo. 
Provocar temor en las masas.


La Leyenda de la Llorona.

Es una de las leyendas más famosas, no solo en México si no en Latinoamérica. Se trata de La Llorona, la cual vio sus orígenes en el México prehispánico, junto a la llegada de los españoles.

Se dice que hubo una mujer indígena que tenía un romance con un español. De la relación nacieron tres hijos, a los que la mujer se entregó con devoción, adorándolos a cada momento y volviéndolos la luz de su vida.
Los días pasaron y envueltos en una inmensa mentira, la mujer los mantuvo  escondidos de los demás, en parte para disfrutar de su maternidad y también para que estos no fueran presas de los rumores de la gente. Con la familia formada,  sus hijos no tardaron en clamar por un padre a tiempo completo, con lo que la mujer vio una oportunidad para pedir que la relación se formalizara. Aquello no le gustó al caballero, y no tardó en comenzar a esquivarla en cada ocasión. Tal vez por el temor al qué dirán. El era un miembro de la alta sociedad española de la época,  y tenía en consideración la opinión de los demás. El que se le viera con una indígena podía perjudicar su imagen, y no permitiría algo así.
Tras la insistencia de la mujer y las constantes negativas que le dio el hombre, este la dejó para casarse con una dama española de la alta sociedad. La mujer indígena, cuando se entero de la traición y el engaño cometidos con su amante terminó al borde de la histeria. Tomó a sus tres hijos y los llevó a orillas del rio, tras un fuerte abrazo lleno del inmenso amor que les profesaba, los hundió en sus oscuras aguas hasta ahogarlos; y después, al comprender la magnitud de lo que había hecho, acabo con su vida.
Desde ese día, se puede escuchar sus lloros muy cerca de donde ocurrió la tragedia. Hay personas que dicen haberla visto, vagando por las calles en una búsqueda desesperada, lanzando profundos gritos de dolor y lamentos, por lo hecho a sus hijos. Hay quienes miran a través de las ventanas, y ven una mujer vestida de blanco, delgada, llamando a sus infantes para después esfumarse en el sitio donde antes existía el lago de Texcoco.
La culpa condeno su alma, y su lamento no ha abandonado la plaza mayor de la ciudad de México. 


Y antes de irme, unas cuantas preguntas, ¿Conocen otra variante de esta historia? ¿Han escuchado hablar de la llorona? ¿Qué creen que ha hecho que la historia sea tan famosa?

Ahora sí, me despido con mi ya clásica petición. Si les gustó la entrada, apóyenme y compartan por redes sociales. Si de plano están muy ocupados, por lo menos déjenme un comentario para saber que opinan de las entradas o el demás contenido.

Ahora sí. Es tiempo de levantar la sección.


Club, pueden irse.


Jess Castz

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